Es más cómodo: desde luego, levantarse por la mañana, ducharse, desayunar y sentarse al escritorio no tiene nada que ver con salir a toda prisa de casa y soportar atascos o medios de transporte públicos abarrotados para llegar al trabajo ya cansado y estresado.

Mejor vida familiar y personal: la primera consecuencia es que tendrás más tiempo, te ahorrarás todo el tiempo que la gente emplea en desplazarse. Este tiempo puedes dedicarlo a tu familia o amigos. Pero no solo eso, tus horarios de trabajo se van a adaptar a tu vida y no al contrario. Ahora podrás llevar a tus hijos al colegio o quedar con tus amigos cada tarde si lo deseas. Eres dueño de tu propio tiempo.

Serás tu propio jefe: olvídate de tener jefe, ahora solo respondes ante tí. Nada de compañeros de trabajo que te hacen la vida imposible ni jefes que te exigen tareas imposibles. Ahora tú estas al cargo.