Hoy, el senado despachó a la cámara de diputados el proyecto de reducción de velocidades de 60 kph a 50 kph en ciudad, con lo que la modificación avanza en su trámite legislativo.
En esta ley, la administración anterior invito a muchas organizaciones ciudadanas (ciclistas, expertos, municipalidades, automóvil club, etc) menos a los directamente afectados, los automovilistas.
Con el argumento de que reducir las velocidades se disminuye la probabilidad de mortalidad en accidentes, se esconde una sombría consecuencia para los automovilistas. Las multas serán automatizadas mediante fotoradar y sin duda se instalaran en sectores donde es perfectamente posible alcanzar velocidades razonables y prudentes, sin riesgo mayor, tal como se hizo en el pasado. El fin era recaudar fondos municipales. Una vez que se aumentó la velocidad, por milagro desaparecieron los sistemas de control puesto que no era rentable la utilización y además era impopular políticamente.
Hoy la ley faculta a quitar la licencia de por vida a quienes tengan tres multas gravísimas en menos de un año. Esto ocurrirá en un solo viaje que tengamos que hacer, puesto que las velocidades normales en la ciudad son naturalmente mayores, y sin que ocurra que se produzca una matanza generalizada de gente. Se habla que la velocidad promedio es de 25 kph, pero esta velocidad considera las paradas en semáforos y la congestión vial. A nadie le pasan partes por velocidad promedio.
Será más peligroso circular atento al velocímetro que atento a las condiciones del tránsito. Y la cuidad vivirá una congestión aun mayor al ahogar los flujos vehiculares artificialmente.
Se debe crear conciencia ciudadana que la verdadera manera de reducir accidentalidad es EDUCANDO en un manejo responsable de acuerdo a las condiciones del tránsito, no fijando limites a conveniencia en sectores que permiten mayores velocidades de manera segura. Se debe educar también a ciclistas y peatones, y en el caso de los primeros, exigir también un conocimiento de las leyes, exigiendo además de vestimenta y protección, una licencia acorde al vehículo que manejan.

Por último, si se quiere igualar la cancha respecto al transantiago evitando que la gente maneje sus vehículos por los que pagan altas tasas impositivas, que se declare abiertamente.