Regulación:
Estaciónese, pero con seguridad
(El Mercurio 5 de Agosto de 2003)

Antes de elegir un estacionamiento, verifique que tenga buenas condiciones de seguridad e iluminación, además del precio.

Los sitios para dejar el auto escasean. La opción son los estacionamientos privados, pero cobran caro y no responden por daños. Conozca sus derechos.

CATHERINE LIZAMA

Si tiene auto, seguramente sabe que dejarlo en un estacionamiento privado puede ser más que complicado. Todo comienza cuando al llegar a uno de estos recintos es obligado a pagar un día completo aunque prometa estar sólo treinta minutos. De nada vale arrepentirse, ya que aunque pelee con el encargado, es imposible echar marcha atrás porque hay una fila de incautos esperando y bocineando detrás de usted. Mientras es empujado para entrar, se encuentra de frente con un cartel que dice: ""No respondemos por daños ni robos"", escrito en letras no aptas para miopes. No queda otra que dejar el vehículo y encomendarlo a la divina providencia, confiando que los desnutridos guardias de la entrada no permitirán que nada le ocurra. ¿O sí?

No es un tema menor considerando que en Santiago el espacio escasea y por ello muchos de estos recintos se han tomado el suelo y subsuelo de la ciudad, en algunos casos, sin entregar las debidas garantías.

Pocos saben que la ley 19.496 de protección del Consumidor establece que el solo hecho de pagar por un producto o servicio le otorga ciertos derechos. Juan Carlos Luengo, abogado del Sernac, explica que al contratar un estacionamiento, no sólo arrienda un espacio para dejar el vehículo, sino que está comprando protección en un lugar que debe suponer vigilancia y garantías. Por lo tanto, la empresa que otorga el servicio debe responsabilizarse por los percances ocurridos dentro del recinto.

Es decir, cualquier cláusula escrita en boletas y letreros en la que se indique que no se responde por perjuicios, es ilegal y abusiva. Luengo señala que los dueños de estacionamientos saben que estas prácticas están fuera de la ley, pero lo hacen aprovechando el desconocimiento de los usuarios.

Si no lo cree, pregúntele a Iván Marchant, quien en junio pasado dejó su auto en el aparcadero concesionado de Providencia con Lyon. Pagó los $2.000 que correspondían, pero como el lugar estaba lleno, tuvo que bajar hasta el último nivel, donde se encontró con una oscuridad lúgubre que le recordó una película de terror de esas donde el psicópata está escondido esperando atacar a su víctima.

Cuando regresó dos horas más tarde, encontró su vehículo chocado y ningún guardia alrededor. Al reclamar, le explicaron que la falta de iluminación era ""para ahorrar"", y que el único cuidador estaba ocupado, paseándose por otros pisos. Para ponerle ""la guinda a la torta"", le dijeron que la función del local era ""guardar"" autos y no cuidarlos.

Cristián Cruz es administrador de estacionamientos ABC, que cuenta con varios recintos repartidos en el centro. Según él, este tema está ""en el limbo"" y hasta ahora depende del criterio de cada empresa. En su caso, dice suponer que la gente busca seguridad, por eso en sus locales tiene varios guardias y considera improbable que ocurran robos o choques. No obstante, aunque no responden en caso de catástrofes como terremotos, asegura que sí lo hacen por negligencias.

¿Y si son gratis?

El problema es más ambigüo en el caso de estacionamientos gratuitos que se ofrecen como beneficio anexo en supermercados, c