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teddy
12/12/2002, 09:38
[i]Exposición sobre ingeniosas máquinas construidas por estudiantes
Autos locos se dejan ver en Providencia
Jueves 12 de diciembre de 2002
Rubén Bravo
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Foto: Fotos: Raúl Inzunza
Ximena Ansoleaga, en su “Remiso 667”, es la versión chilena de Penelope Glamour.
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La técnica Frankenstein, es decir, armados con múltiples piezas y materiales, predomina en los modelitos.

La exitosa carrera de “fórmula-i”, protagonizada por estos carros, dio paso a una muestra que estará abierta hasta hoy.

Quizás porque la nostalgia está de moda, muchos capitalinos se acordaron de la serie de dibujos animados “Los Autos Locos” cuando pasaron ayer frente a la Escuela de Ingenieros, en avenida Santa María 0507, Providencia, donde hasta hoy son exhibidos ocho ingeniosos automóviles fabricados a mano por universitarios.

No se trata de Fórmula-1 sino de la fórmula-i. Es “i” de Ingeniería, porque la mayoría son creaciones de alumnos de esa carrera de las universidades de Chile, Católica, Técnico Federico Santa María y del Duoc-UC, que compitieron en una histórica carrera realizada hace poco en el Parque Forestal.

En esa ocasión el triunfador fue el auto “Flash”, conducido por Osvaldo González, estudiante de la U, quien logró alcanzar 75 kilómetros por hora para adjudicarse la prueba. “Ganamos, pero el sistema de frenos sólo respondió en dos de las tres curvas. La máquina quedó chocada y mi compañero con un brazo enyesado”, dijo Pablo Astudillo.

Claro que las fotos, las miradas, las entrevistas y los recortes de prensa para el álbum familiar se los llevó una auténtica versión chilena de la bella Penelope Glamour (la piloto de “Los Autos Locos”), Ximena Ansoleaga, de 24 años, de Ingeniería de la Universidad de Chile. Y eso que salió quinta.

“La idea inicial de todo esto fue construir alternativas de autos ecológicos, que no costarán más de 500 mil pesos”, comentó la atractiva muchacha, quien admitió ser vista como la Penélope de los monitos que veía cuando niña.

Estas máquinas atrajeron ayer el interés de los transeúntes, quienes conocieron detalles del armado de los ocho automóviles seleccionados -siete a motor eléctrico y uno a tracción humana, por medio de una boga- de un total de 27 proyectos presentados.

La mayoría eran automóviles descubiertos, los menos con carrocerías de policarbonato, lata o papel maché, y con sistema de tracción -hechos con la técnica Frankenstein, de juntar piezas y partes- dignos de un Giro sin Tornillos.

“El mío funciona con un motor que saqué de un carrito de golf. Tiene tracción automática, tres baterías, frenos de mano y su palanca de encendido y apagado”, explicó Nicolás Madsen sobre su M-Tech, que le dio el cuarto lugar.

“El nuestro no podía ganar, porque era el único sin motor eléctrico, pero cumple con ser una alternativa a la bicicleta”, dijo Antonio Menéndez, de arquitectura de la UC, al lado de un alargado triciclo.

La exposición encantó a quienes la vieron. “Aquí hay mucho ingenio y trabajo, aunque debe salir caro armarlos” opinó Arturo Jorquera, mientras que su compañero de labores, Raúl Tapia, acotó que “los diseños son súper variados e imaginativos”.

Más discursivo fue el empresario Luis Yevenes: “Esto es fantástico. Este es un país que no tiene tecnologías y todo lo que sea cr